
Hay hormigones diseñados para ser bioreceptivos, es decir, favorecen el crecimiento de musgo y plantas.
Esto ayuda a mejorar la calidad del aire y a integrar edificios en la naturaleza.

Hay hormigones diseñados para ser bioreceptivos, es decir, favorecen el crecimiento de musgo y plantas.
Esto ayuda a mejorar la calidad del aire y a integrar edificios en la naturaleza.
Gracias a su masa, el hormigón puede absorber calor durante el día y liberarlo por la noche, ayudando a regular la temperatura de los edificios sin gastar tanta energía.
El hormigón piezoeléctrico puede producir electricidad cuando se le aplica presión (como coches pasando).Todavía está en desarrollo, pero podría usarse en carreteras “inteligentes”.